lunes, 14 de abril de 2008

TORMENTA


Maldije a la lluvia que,
azotando mi techo,
no me dejaba dormir.
Maldije al viento que
me robaba las flores de mis jardines.
Pero tú llegaste
y alabé a la lluvia.
La alabé cuando te quitaste la túnica empapada.
Pero tú llegaste
y alabé al viento,
lo alabé porque apagó la lámpara.

Wu Kieng

AGUA


Me asomé al río Yang-T`se,
me seducía
la transparencia de sus aguas
y las quise
aprisionar entre mis manos
pero me fue imposible.
Hoy, admirando su belleza,
quise, amante,
aprisionarla con mi cariño,
pero se me fue,
como el agua.

ALUNAR


ALUNAR
ES LA NOCHE DE HOY
LA ROMANZA
EXILIADA QUEDO
NATURAL
ES EL MUNDO DE QUIEN
LA ROMANZA
CAUTIVA QUEDÓ
ALUNAR
ES LA MUJER DE HOY
SIN QUERERLO
SU MISTERIO PERDIÓ
UN TROZO DE LUNA SOÑÉ
PARA ROBAR
UN TROZO DE LUNA ROBÉ
PARA VIVIR

Lito Nebia

ESTA MAÑANA

Esta mañana
yo, que todo lo he inventado,
he comprendido, por primera vez
la diferencia
entre una sensación
y un sentimiento.

En la sensación
se toma lo que llega,
en el sentimiento
se interviene

Antoin Artaud

A MI ROPA TENDIDA


Me la están refregando, alguien la aclara.
¡Yo que desde aquel día
la eché a lo sucio para siempre, para
ya no lavarla más, y me servía!
¡Si hasta me está más justa¡ No la he puesto
pero ahí la veis todos, ahí, tendida,
ropa tendida al sol. ¿Quién es? ¿Qué es esto?
¿Qué lejía inmortal, y que perdida
jabonadura vuelve, qué blancura?
Como al atardecer el cerro es nuestra ropa
desde la infancia, más y más oscura
y ved la mía ahora. ¡Ved mi ropa,
mi aposento de par en par! ¡Adentro
con todo el aire y todo el cielo encima!
¡Vista la tierra tierra! ¡Más adentro!
¡No tenedla en el patio: ahí en la cima,
ropa pisada por el sol y el gallo,
por el rey siempre!

He dicho así a media alba
porque de nuevo la hallo,
de nuevo el aire libre sana y salva.
Fue en el río, seguro, en aquel río
donde se lava todo, bajo el puente.
Huele a la misma agua, a cuerpo mío.
¡Y ya sin mancha! ¡Si hay algún valiente,
que se la ponga! Sé que le ahogaría.
Bien sé que al pie del corazón no es blanca
pero no importa: un día...
¡Qué un día, hoy, mañana que es la fiesta!
Mañana todo el pueblo por las calles
y la conocerán, y dirán: «Esta
es su camisa, aquella, la que era
sólo un remiendo y ya no le servía.
¿Qué es este amor? ¿Quién es su lavandera?»


Claudio Rodriguez